Las cuentas del Gran Olmo

Si de pequeño tenías el libro “Dime quien es” es probable que conozcas en detalle el origen de la expresión “Cuentas del Gran Capitán”. Siguiendo la tradición originada en el siglo XVI, mi productor Álvaro del Olmo ha tenido a bien relatarme, en lugar de contabilizarme, los gastos del rodaje de “Tenía que ser hoy”. Cito textualmente:


13€ de la reserva de la sala de ensayo. Es el único ticket que vas a encontrar en el sobre porque lo eché a lavar con mis pantalones. Era un papel rosa.



4,33€ de ticket de parking de Red del día antes del rodaje, cuyo monto pude haber sido muchísimo mayor de no haber encontrado de rebote un parking gratuito cerca de su casa, gracias a que una hermana suya se fue inesperadamente de vacaciones (simplificación de la historia).


13,60€ por cuatro pilas para el sonidista que compré también el día antes, que luego no necesitó, o no eran compatibles, pese a mi llamada personal para preguntar exactamente de qué tipo quería.


8,40€ de los sobres acolchados, los cuales lamento haber comprado en el Corte Inglés, pero fue culpa de mi falta de previsión de productor novel.


10,03€ del desayuno que llevé para que la gente exclamara qué productor tan enrollado, y que dejé en la barra de la planta baja junto con todos los cachivaches del tal Manuel, por lo que la gente debió pensar que las magdalenas y los zumos eran suyos.


9€ que no tengo muy claro de qué son pero que tienen pinta del primer viaje el chino de al lado que hacía las veces de ferretería y tienda de víveres; creo que ese ticket es de los chismes cuelga alfombras y de la cinta de doble cara cuya existencia descubrí ese día (¿cuántas cosas más aprendería si siguiera en esta profesión…? ¿Qué haría si un director necesitara de un día para otro una nevera sin parte de atrás para una toma desde ese ángulo…?).


2€ de un cable audio-vídeo que el sonidista solicitó expresamente, y que no sacó de la caja. Recuérdame que te lo lleve si no lo he hecho (el cajón donde lo guardo está lejos del alcance del teclado desde donde escribo).


0,75€ de vete a saber qué. Cortesía del Chino Todolotengo.


9,05€ porque el Actor no aparece y hay que ir a buscarlo. Mi relación con la Ayudante de dirección pasaría del todo a la nada cuando el tiempo que tardé en aparece sobrepasó en media hora la estimación que le comuniqué. No entré a detallar que el Actor me estuvo esperando bajo su piso tres cuartos de hora porque tenía que hacerse un café y un bocadillo de jamón, que anoche no cenó nada. En serio. Por suerte, el último día confesó plenariamente que silenció el móvil (ya sabes, constantemente lo andan llamando…).


9,50€ del taxi de vuelta, en el que mantenemos una charla un tanto sórdida sobre las costumbres que el Actor mantiene previas al rodaje, como irse a un Spa y hacerse unos largos para tonificarse, y en la que incluye una especie de monólog-anexo sobre la capacidad del frío para hacer disminuir las ojeras (ya sabes, el frío activa la circulación).


3,30€ del Chino Todolotengo, con una nota a bolígrafo de Red|tt que dice:


1,80€ de fotocopias (eso dice la nota).


1,80€ de otro ticket del Chino Todolotengo, que me hace sospechar de la validez de la anterior nota.


116€ en la comida del chino (diferente al primero, pero recomendado por él). Allí fue donde ratifiqué que Óscar es un gran tipo y donde escuché de soslayo la conversación entre Red y tú en la que le informabas sobre nuestro vericuetos laborales, la cual no prosperó y yo intenté reavivar después, sin éxito.


5,50€ de dos peces que bien poco se parecían a los que ya teníamos, pero qué la íbamos a hacer. A esa altura mi relación con la Ayudante de producción se termina de desmoronar en el momento en el que recibe, estupefacta, una llamada diciendo que no vamos a volver al rodaje, cuando lo que debía haber dicho fue que no nos iba a dar tiempo a volver al rodaje antes de que os fuerais porque teníamos que comprar unos peces y no estaba siendo tan fácil. El otro pez que Red compró por si acaso no tiene ticket pero como al final se los quedó todos ellos, no cuenta.


12,05€ del taxi que me llevó de mi casa a la azotea. Antes de que pienses que me podía haber metido este gasto por el orto, decir que había estado media noche despierto con arcadas y llegué a dudar seriamente de mi capacidad para ir al rodaje. Ya me venía pidiéndole a Azoteo el favor de mi vida, que hiciera de productor primero por un día, favor que, todo hay que decirlo, hubiera acogido sin rechistar porque nuestra relación es de otro planeta. También diré que  en ese taxi superfluo transporté una manta enorme por si los actores tenían frío en la azotea, y que al final sólo sirvió para proteger a los peces.


11,85€ de, atención, Pastelería Astur, y que no acierto a recordar qué obtuve a cambio, porque no recuerdo llevar pasteles en ningún momento.


0€ de las latas y pastelitos a las que invitó Antonio en nombre de Eva.


0€ de las últimas capñas y tintos, a la que tengo la cortesía de invitar.
Todo esto hace un total de 231,96€ de nada. Si deja propina redondeando a 232 se interpretará como un gesto grosero.

Por otro lado, te recuerdo que ya te has gastado 200€ en material de focos y unos 70€ en la comida del último día. Y dice Red que “no hay gastos por kilometraje” porque le devolviste el coche con el depósito lleno. “Eres un amor”, dice. Es una frase muy suya.

Por último, no sé si será porque estoy escuchando música francesa por la radio (gran invento inmortal), pero quiero agradecerte mucho la oportunidad de haber tenido esta experiencia tan cuática, como dicen los chilenos, y hacia la que ya siento una especie de tímida añoranza un tanto ñoña.

Un abrazo.

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