Poesías de mi difunta abuela, Lucía Gutierrez Castilla


A mi difunta hijita
Tres años tenía, tres añitos en flor
su piel era tan blanca, blanca como el armiño
¡Un rayito de sol!
Sus labios color grana como el fino coral
y sus ojitos verdes, verdes de un verdemar
Aquella media lengua, aquel dulce panal
me decía: Te quiero, te quiero mucho, mamá.
Y llego el día maldito, aquel día fatal
que cerró sus ojitos para no abrirlos más
¡Qué Noche más oscura, habiendo claridad!
Mis ojos no veían, mi pulso se paraba al verla marchitar
su color de azucena, sus labios de coral
fueron en un instante azabache y armiño
frío como el cristal.
Un paz sobrehumana, lágrimas a raudal
me daba Dios, a cambio de aquel pedazo de cielo
que nunca vería más.
María Ángeles Canal Gutiérrez
1956 – 1959

Al pueblo de Fuencaliente

Eres pueblo chiquito donde nací
ramillete de nardos y de alhelí.
Se enamora quien llega, de tus encantos
y esa cruz que te abraza desde lo alto
te vigila celosa, y cuando duermes
va silenciando todo, para que no despiertes.
El reloj de la torre, con su campana
te canta con cariño tan dulces nanas
que duermes como un niño,
hasta el amanecer de otra mañana.
Tu sierra y tus montañas, bellas, majestuosas
te saludan al llegar el nuevo día
bañadas por el sol, o blanca niebla,
y en el invierno un manto de nieve fría.
Asomarse al balcón o a tus ventanas
y respirar el aire de la mañana
es bendición del cielo para tus gentes,
ese olor a tomillo y a flor silvestre.


Pueblo chiquito, grande en belleza
tus fuentes del Madroño y de la Teja
le dan la bienvenida a aquel que llega
buscando su salud, y aquí la encuentran;
tus aguas milagrosas que con certeza
supo como regalo darnos la virgen
Santa María de los Baños, Patrona nuestra.
Te adornan y enamoran como galanes
tus cascadas, chorreras y tus batanes
y esos ríos que pasan sin atreverse
a bañarte con sus aguas
pero que puedes, asomarte en su espejo
para mirarte en sus cristalinas aguas
que bien podrían servir para bautizarte.
Pueblecito bonito no hay que nacer
en tus propias entrañas para entender
que tu belleza siendo creada por Dios
merece un don y gracias, a aquel que te creó
para nuestro regalo y admiración.

Una noche de miedo
Sierra Madrona, virgen y bella, te cubre un manto de fauna y flora, que entre otras muchas eres tu sola reina y señora, de las cumbres más altas de tus picachos. Salta de peña en peña la ágil Cabra montesa, también los machos. Sus crías juguetonas vivaces e inquietas completan ese cuadro de gran belleza.
Abajo en las montañas se oye un eco del Lobo cuando aúlla, y brama el Ciervo. El Lince cauteloso, ágil, y de vivaz mirada salta de rama en rama para llevar la presa a su camada. Va surcando tus aires, majestuosa, lo mismo que una reina, la gran Raposa, va meciendo sus alas, tan altanera, queriendo dominar la Sierra entera. Llega la Primavera, teje su nido, en la alta copa del viejo roble que le da sombra. Grazna el Carabo en la noche, aletea la Zumaya, duerme el letargo el Lagarto, la Víbora esta enroscada, dando un toque de temor, de peligro que amenaza.
En sus laderas huele a Tomillo, Jara y Romero, a campanilla de Brezo blanco y Madroñera. Las aguas de un arroyuelo hacen murmullo de dulce nana, sumándose a él un coro, canto de Grillos y de las Ranas.
Cantaba el Búho, vocea el Cabrero, es noche oscura de crudo invierno.  Junto al arroyo y en las laderas entre los robles y el monte espeso, hay una choza, en ella un Perro. Chilla asustado, ladra con miedo, haciendo un ruido esconde a un tiempo sus cachorrillos, va a defenderlos. 
En otra choza, muy cerca de ellos, hay una Madre. También vigila, está despierta, no tiene sueño. Atenta escucha, oye el estruendo.
¿Qué pasa fuera? ¿Qué está ocurriendo? ¡Dame Señor atrevimiento!. Llega a la cama, donde sus hijos están durmiendo. Ausentes duermen un dulce sueño. Les palpa a oscuras, les habla muy quedo: Despertad, hijos, que tengo miedo. ¿Qué será pues, tan fuerte estruendo?. Voy a tirar, tiros al viento, si estamos solos, yo os defiendo, así el peligro tendrá recelo. Cogiendo el arma que había colgada alta en el techo, la cogió a oscuras, la cargo al tiento, vaciló un poco, sólo un minuto, sólo un momento, siendo consciente del grande riesgo.
Tiró un disparo, tiró otro a un tiempo. Se oyó silbar en el espacio aquellas balas, y fue un aliento, sólo se oían ladridos de Perros.
Algo se iba cada vez más lejos. Pronto quedó todo en silencio. Nadie dormía, todos con miedo.
Acurrucados les llegó el día. Abrió aquella madre de aquella choza el portón viejo, y vio pasar ganado herido, ganado muerto. Todo fue hazaña del Lobo hambriento, que había hecho presa en el ganado del fiel Cabrero que allí luchaba para ganarse de él, el sustento.
Hoy escribiendo vivo y recuerdo de aquella noche que me parece todo fue un sueño.

Mi vida
Tengo las manos frías y vacías
tanto di que no siento el calor del fuego ni del sol
las escondo en mi pecho
cuando estoy en mi lecho.
Miro al cielo y veo a Dios
le pregunto bajito: Dime Dios infinito ¿donde está la verdad?
Se calla, no contesta
yo me pongo a rezar,
y rezando me duermo y sueño con un mundo de paz,
de amor y vida, de justicia y verdad.
Veo un mar muy profundo con peces de cristal
donde cantan sirenitas de plata
y ninfas de coral
allí baño mis manos y siento tal calor,
y tanto bienestar, que no parece sueño
creo que es realidad.
La experiencia me habla con voz de hada del mar:
Deja pasar el tiempo y no preguntes más,
la verdad está encerrada, la esconde la maldad.
Va cayendo la noche y va rayando el día
mis manos siguen frías, vacías al despertar
las bañaré otra vez en ese mar profundo
ese mar que soñé donde todo es amor, donde todo es verdad
seré feliz durmiendo y volveré a soñar
con sirenitas de plata y ninfas de coral.
Mi vergel
En el vergel de mi pecho cultivo yo rosas blancas
para mis amigos fieles que me dan su mano franca
y para los que me dieron
besos de Judas cruel
cultivo yo en mi vergel
cardos de agudas espinas
y retama con flor de hiel.
Murallas de bronce fundido protegen mi buen vergel
donde sólo entran amigos que me den su mano fiel
El Supremo juzgará al final de este camino
quien me dio su falsedad, fingiendo ser mi amigo.


Me falta para escribir letras y grande saber
pero tengo en mi vergel, de ébano, una escalera
para ir posando los pies, por ser la mejor madera
para coger cada día, rosas blancas en primavera
Tierra virgen cada día para que crezcan lozanas,
y agua limpia de maldad les pongo cada mañana
Si vos os dignáis a leer estas mis torcidas letras
respiraréis el perfume de mis rosas blancas frescas
no tengo oro ni tesoros solo tengo rosas blancas
A vos mis amigos fieles os ofrezco mi mano franca.

A mi hija pequeña de dieciséis años
¿Qué le pasa a mi niña?, está cambiada
tienen aire sus gestos y calor sus palabras
brillan sus ojos negros, sus mejillas son granas.
¿Qué le pasa a mi niña?, es que está enamorada
Jesús del Gran Poder, ayúdame a guiarla
por un limpio camino, es rosa muy temprana.
Son tantas las espinas que a su paso encontrará
si pudiese yo pisarlas, aunque fuese descalza
convertir su camino de suave seda blanca
Son tantos mis pesares que mi corazón sangra
¡Ayúdame, Señor, ayúdame a guiarla!
Quiero ver en su día su frente coronada
y en su mano el azahar, con pulsera de nácar
Cuando diga: Sí, quiero, que no esté equivocada
que sea eternamente la pareja soñada
¡Ayúdame,  Señor, ayúdame a guiarla!


A las hijas de mi hijo
Dos gotitas de agua de un mismo manantial
van llenando una fuente, de ilusión, de alegría
sentimiento y amor.
Dos gotitas de agua van haciendo un rumor
de tierna media lengua, suena enternecedor su inocencia
una dicha que llena el corazón
de anhelo, de cariño, cada día una flor
se recrean y porfían, gotitas de candor
rosas de Alejandría, que el rocío cada día
les cubre de frescor
invita al sol del día, que les dé su calor
frescas como la nieve, vivaces como el sol
dos gotitas de agua, un regalo de Dios.
  
A la mujer trabajadora, ayer y hoy
Mujer de ayer abrazaste un mundo con espinas
Mujer de hoy el mundo te alienta y te encamina.
Mujer de ayer viviste llena de ansiedad y timidez
Mujer de hoy tu palabra y tu lucha son tu ley.
Mujer de ayer las puertas se te cerraban al hablar
Mujer de hoy, habla, y las puertas te abrirán.
Mujer de ayer al caminar por caminos sin salida
clamaste al cielo y tu voz ha sido oída.
Mujer de ayer duerme en paz que tus hijas gritarán
aunque les sangren sus gargantas, gritarán:
¡Justicia, Comprensión, Igualdad, Libertad!
  

Las mujeres y el viento. 

El viento, ese viento que azota mis puertas y ventanas
El viento, que trae a mi memoria mensajes de otros tiempos
El viento, que enfría mis sienes y me hace contener el aliento
El viento, que me empuja y me ayuda a caminar cuando mis pasos
son cortos y lentos
El viento, que enreda mis cabellos y bambolea el pañuelo de mi cuello
El viento, que ciega mis ojos cuando levanta las hojas y el polvo
del suelo de cemento
El viento, que en mis noches de insomnio le siento volar susurrando
gemidos y lamentos
El viento, que un día se llevará las cenizas de mi existencia
en un momento
Ese viento, que vuela donde quiere y nadie le detiene.
¡Eh tú, viento!, poderoso señor de tus poderes
Viento, tú traspasas murallas y paredes
y penetras en humildes cabañas y palacios de reyes
Poderoso señor que tanto puedes
ponle alas de halcón, con la ayuda de Dios,
a las Mujeres
para que puedan volar y remontar su vuelo
sin murallas, ni redes.


A los que trafican con droga, por una madre a quien acaban de detener al hijo.
¿Dónde me lo habéis llevado, donde está?, que quiero verle
sé que la ley está, sí, pero dejarme que entre
quiero limpiarle el sudor, besar sus manos y frente
y decirle que le quiero, que lucharé por su suerte.
Es la sangre de mi sangre, carne de mi propia vida
no hay justicia ni razones que a una madre le prohíba
que ayude a su propio hijo, aunque sea con mentira.
Dejarme llegar a él, que estoy mas muerta que viva
y pensar que le he criado, arrastrando mil fatigas
maldita sea la calle, maldita sea esta vida
¿Qué habéis hecho con mi hijo, que le encierra la justicia?
él era la flor de malva, él amaba la alegría.
Hoy entre tantos cerrojos se va a marchitar su vida
malditos seáis, Satanás, que enturbiáis el agua limpia 
que por dinero mancháis almas sanas, vidas limpias.

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